Pedro Vital en entrevista hablando sobre economía digital y visión de país para República Dominicana

La economía digital necesita una visión de país

Para construir una economía digital en República Dominicana, considero fundamental que el interés por la tecnología se traduzca en confianza. Mi propuesta es poner la educación, la claridad de las reglas y la colaboración entre sectores en el centro de esa conversación.

El verdadero cuello de botella ya no es el interés

El interés por participar en la economía digital ya no es, en sí mismo, la barrera. Lo que sigue apareciendo como freno es la falta de información y el miedo al fraude entre quienes todavía no han dado el paso.

Eso reordena las prioridades. El reto ya no es despertar interés, sino convertir ese interés en comprensión, confianza y capacidad real de uso. Y esos son problemas que se resuelven con educación, acompañamiento y reglas claras, no con promesas ni con campañas de adopción.

Confianza institucional, no promesas

Es precisamente en esa brecha donde organizaciones como Bitcoin Dominicana pueden aportar: no prometiendo rendimientos ni presentando a Bitcoin como una solución mágica —no lo es, y como toda tecnología financiera conlleva riesgos que deben entenderse—, sino haciendo el trabajo paciente de educar, a través de encuentros, talleres, contenido accesible y espacios de construcción de comunidad. La confianza no se decreta: se construye con años de trabajo educativo verificable.

Lo que confirmó una conversación reciente

Esta idea se me reafirmó hace poco, en una conversación con Felipe Vallejos Mellado y Syra Maruotti sobre Bitcoin, economía digital, innovación y el potencial de República Dominicana como referente regional en nuevas tecnologías. Lo más significativo de ese encuentro no fue un tema puntual, sino quiénes estaban en la mesa: perfiles de asuntos públicos, estrategia empresarial y tecnología, no solo desarrolladores. Esa mezcla, más que cualquier dato aislado, es la señal de que la conversación sobre activos digitales dejó de ser un asunto exclusivamente técnico.

Una visión de país no se construye en un solo sector

De esa conversación saco una conclusión que me parece central: ningún sector construye este futuro por sí solo. La innovación seria requiere colaboración real entre el sector privado, los emprendedores, la academia y los formuladores de políticas públicas, no declaraciones de buena voluntad desde cada uno por separado. República Dominicana ya tiene los insumos —talento, turismo, conectividad, una diáspora global considerable—; lo que falta es una estrategia que los conecte, en lugar de dejarlos como logros aislados de sectores que casi nunca se hablan entre sí.

Es la misma idea que sostengo cuando hablo de regular sin frenar la innovación o de construir una economía circular de Bitcoin: la tecnología rara vez es el obstáculo. Lo que decide si una estrategia de país funciona es si logra sentar en la misma mesa a quienes hoy trabajan por separado —el sector privado, la academia, la política pública— y sostener esa conversación con hechos, no con promesas.

Esta perspectiva retoma ideas de una conversación publicada originalmente en Bitcoin Dominicana.

Si tu organización está pensando en cómo formar parte de esa conversación, hablemos.